BREVE HISTORIA DE MI

 

Soy algo perejil, me gusta estar en muchas salsas. A la vez  que estudiaba periodismo cofundé una revista y una radio, fui promotor de conciertos (Extremoduro, Molotov), incluso concejal por una candidatura que montamos entre amigos. También estudié comunicación gráfica, audiovisual e interactiva y, al poco, ejercí de profesor de estas materias ganándome un dinerillo. Aunque antes, para costear los estudios, trabajé en Scott (papel higiénico) y vendiendo billetes de autobús a Europa.

Gané premios literarios y uno de cortometrajes de Canal Plus, con Amenábar de jurado y Gomaespuma entregándome el trozo de hierro que llamaban premio. Cofundé Mondo Sonoro País Vasco y he colaborado en la comunicación de festivales (BBK Live, Azkena Rock), y artistas (Fito y Fitipaldis, Calamaro). Me encanta la música, aunque tengo el sentido del ritmo de un sonajero.

Empecé como freelance y acabé fundando, con una amiga, una agencia de publicidad en el sitio equivocado, con una oferta nada realista y una inversión desmesurada. Aprendí mucho, aunque el master me salió caro.

Hasta el día hoy he trabajado por mi cuenta en todos los vericuetos de la comunicación. En 2010 me vine definitivamente a Madrid donde las cosas me han ido bien, mis acreedores cobran puntualmente y he sido invitado a charlar e impartir clases sobre comunicación, storytelling y creatividad. Nada para lanzar cohetes, aunque para un chaval de pueblo ni tan mal.

Sigo siendo aliño en muchas salsas. Participo en colectivos literarios y artísticos. Colaboro cada jueves con una organización que ayuda a niños a través de la música. Escribí un libro sobre comunica-acción y diseño juegos para ayudar a las organizaciones a crear sus propias historias.

Nunca he dejado de estudiar, muchas cosas; aprender es vivir a lo grande. Me gusta pensar que soy un tipo del Renacimiento colocado aquí por despiste; pero claro, también me gusta creerme tan irresistible como George Clooney. Ya dijo Platón que las cosas son ideales en nuestra mente y la realidad es una copia imperfecta. Estoy de acuerdo en parte. Las ideas que brotan en nuestro cerebro, y se expresan a través de cualquier lenguaje, pueden transformar la realidad, incluso crear otra diferente. 

En abril de 2018 me invitaron a dar una charla en el evento Humanos en la Oficina para 250 personas. Hablé sobre El poder del Lenguaje, subí a mi hijo Sergio al escenario, encajaba con lo que quería contar. El muchacho se vino arriba y terminó acaparando el minuto de gloria. Me encantó que así fuera. Lo mejor de las historias que uno crea es el impulso que suponen para los demás.